|
El título es un poco extraño, pero es que así me sentí yo ayer al volver a mi antigua oficina. Resulta que mi compi Esther se puso malita y no podía ir a trabajar, así que yo me ofrecí voluntaria, y allá que me fui. Y la verdad es que fue un poco extraño, porque era de nuevo aquella oficna, pero con el trabajo de esta nueva, porque no paré ni un segundo (y yo que me las prometía muy felices). Afortunadamente para Esther no ha sido nada (estábamos un poco asustadas, porque el año pasado tuvo una gastroenteritis, y los dolores se parecían sospecgosamente)
|